
Las piscinas naturales son una excelente alternativa para las personas que se preocupan por no estar en contacto con gran cantidad de productos químicos y tóxicos. Esta clase de piscinas basa su funcionamiento en la gran capacidad de filtración de distintas clases de plantas y en filtros de grava y arena; las piscinas naturales que nos recuerdan a los estanques en los que en nuestra infancia nos bañábamos rodeados de ranas y peces, son actualmente un gran incentivo para las personas que apuestan por una forma de vida más natural y clásica.
En una piscina natural no hay que cambiar el agua nunca, sólo reponer la que se evapora y su mantenimiento es muy sencillo.
Existen en la actualidad muchos sistemas de piscinas naturales, todos se basan en un mecanismo en común: aquel por el que las plantas acuáticas aceleran el crecimiento de microorganismos que son beneficiosos para nuestra salud, que a su vez, se encargan de eliminar las bacterias y mantienen el estanque limpio cumpliendo así los estrictos criterios de calidad de agua en todo el mundo. La luz del Sol calienta el agua en la zona conocida como “de regeneración” y el agua caliente, de forma gradual, se filtra en el área en donde se nada, de dos metros de profundidad. Todo este proceso se basa en los principios de regeneración que el agua posee en un curso natural donde podemos encontrar saltos de agua y platas filtrantes.
Estas piscinas, que recuerdan a los estanques en los que de niños nos bañábamos rodeados de ranas y peces, se integran perfectamente en el entorno sin romper la armonía del jardín.
La diferencia con el estanque es que la piscina natural tiene una clara separación entre lo que es la zona de baño y la zona de regeneración de plantas. Esta zona está separada de la zona de baño y comunicada mediante una bomba de agua en un circuito cerrado. Este circuito se complementa con pequeños arroyos, cascadas y juegos de agua.
El tamaño de las zonas, dependerá de las plantas y nuestros gustos particulares, siempre teniendo en cuenta que una piscina natural es un biotopo, con relaciones naturales entre el agua, la flora y la fauna que hay saber respetar.
HISTORIA
A principios de los años 80, Paul Schwedtke se hartó de su piscina convencional. Los productos químicos irritaban la piel y los ojos, en si la construcción resultaba un tanto estéril respecto a su jardín. Decidió que una excavadora rebajase hasta la mitad los muros, hizo un vaciado de aproximadamente 10-60 cm de profundidad, alrededor extendió por todo el hoyo una lona impermeable para estanques y plantó en los laterales juncos, nenúfares y otras plantas acuáticas. Así surgió la primera piscina natural.
Aunque en nuestro país no son muy conocidas, en Alemania, Inglaterra, Francia y Austria hace más de 20 años que se instalan con éxito, tiene un gran auge y se extiende a lo largo y a lo ancho de cada uno de esos países, existen en el mercado empresas altamente especializadas que aplican determinados sistemas patentados.